lunes, 31 de octubre de 2016

La Costurera y el Conseguidor



Bien se podría contar la historia de esta manera. Hace aproximadamente un mes, Felipe González se entera de que Pedro Sánchez quiere romper” España. Así se lo comunica por teléfono a Mariano Rajoy: “Mariano, Sánchez va a pactar con Podemos y con los independentistas catalanes; pero no te preocupes, no le vamos a dejar”. Con esas artes de conseguidor que tanto le caracterizan, decide que lo mejor es colocar a Susana Díaz como ariete contra Pedro Sánchez. Y habla con ella. Susana Díaz, se deja mecer acunada por los méritos que González le arroja a los oídos como besos de Judas. La Díaz es una socialista de juventudes, un miembro orgánico y blando del partido. ¿Cómo le va a decir que no a uno de los que hizo desconocida aquella España que ni su puta madre volvió a conocer?.

Adobada y crecida en política en los pueblos aljarafeños, botellonera en el charco de la pava en sus años mozos, ahora tiene un sueño. “Voy a ser presidenta de España, la primera, y esto es solo el comienzo”, por eso Felipe González le sigue acariciando los huesecillos del oído interno: “…y mira, qué mejor que tumbemos a Sánchez, nos vayamos a una oposición de dos o cuatro años, luego te vas preparando y cuando dejes la Junta te mandamos de candidata a las elecciones de 2019, 2020. Eso es ideal para ti. Tú haz un buen trabajo como presidenta en la Junta y ya llegarás a la Moncloa”, y Susana se lo cree. No solo eso, organiza el golpe de la costura y tumba a Sánchez con la mitad del comité federal como tanque de avance. 

¿Y después?, González lo tiene todo estudiado: “Luego te sumerges en el silencio. No digas nada. No hagas declaraciones”, y Susana Díaz le hace caso. Ni siquiera responde al gran Gabriel Rufián cuando la cita y la compara con Richelieu. Ella sueña en su almohada con ser la primera mujer que sea investida presidenta. No se da cuenta de que su partido está muerto. Yo vine a Andalucía para conocer a mi padre, el PSOE, como en Comala, pero esta vez en España. El IBEX sonríe a carcajada limpia. Todo está atado y bien atado. Solo os falto gritar, "¡Viva Franco!", señores socialistas.

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