miércoles, 13 de abril de 2016

Ondo o mundo se chama Errekaleor



Errekaleor se mueve. Erreka no es, no fue, no será un barrio fallecido a golpe de mano humana especuladora, no va a ser un barrio seco, ¡Errekaleor bizirik!, ni una boca silenciosa, ni será nunca mais un muerto páramo que recuerde monolitos de antaño. Errekaleor te recibe con su Ongi Etorri desde la casa primera, desde la inaugural sonrisa vivencial. Errekaleor es un barrio autogestionado por sus vecinas y por sus vecinos, por una asamblea de pioneros que reivindica el espacio para un hombre nuevo, para una mujer nueva.

En Errekaleor se abren y se cuentan por cada amanecer abierto las grandes alamedas allendianas por las que transitará la revolución con sus chanclas impertérritas de tiempo utópico y océanos. En Errekaleor César Vallejo escribe cada mañana su 2 en el cuaderno. En Errekaleor no hay lluvia de revólveres mojados,


¡Niños del mundo, si cae Errekaleor, digo, es un decir…salid, niños del mundo a buscarlo!


En Erreka, desde Erreka, con Erreka, para Erreka, a través de Erreka se puede ver el horizonte, se aprecia el punto de fuga del paisaje emocional de una nueva polis, un nuevo cromlech no vacío esta vez, lleno de política.  Errekaleor es política como política es hacer pan, el pan tiene sonido de disparo cuando una boca abierta lo pronuncia, gracias Jesús López Pacheco, gracias, Elisa Serna... Tiene el sonido igual que un golpe claro que claridad anuncia. En Errekaleor hacen pan. Mucho pan. En la antigua tienda de ultramarinos hacen pan. Pan diario.


Un horno, manos que llenan de sonrisas letárgicas y balsámicas la masa, manos de lo procomún que conforman la masa madre, manos colectivas que deforman la masa madre, manos de Maiakovski que modelan la masa madre, que arrullan la madre masa con trapos de sonora ilusión diáfana, manos iguales o distintas que hacen pan, sí, pan, esa palabra con sonido de disparo.


Porque vivimos a golpes, Celaya, porque apenas si nos dejan decir que somos quién somos, nuestro espacio, gracias Gabriel, no puede ser solamente un adorno, y no estamos tocando el fondo, no estamos tocando el fondo. Maldigo el espacio concebido como un lujo especulador por los supuestos neutrales, que lavándose las manos se enriquecen y se evaden, maldigo la política concebida como un no espacio sin mancharse, todavía no te puedo dar las gracias a ti, Gorka Urtaran.


A Errekaleor le cae mejor la primavera que el capitalismo, lo común que la propiedad privada. Errekaleor es una bicicleta que no solo es para el verano.  Errekaleor bizirik es un espacio físico y un espacio dialéctico en la historia de los espacios y sus mundos. 

Errekaleor es el grado cero de la escritura social gasteiztarra de los últimos años. Es una rebelión política que funda visión, que funda verdad, que desentierra hachas apaches de guerra en paz. Errekaleor no es una reserva india, es la pradera a la que vuelven los búfalos y sus primitivos pobladores, los que fueron expulsados de ese lugar convirtiendo ese lugar en un no lugar.


Errekaleor bizirik es Celaya, Errekaleor es un grito en el cielo y en la tierra un acto espacial, esencial. Errekaleor es una cachetada en el rostro furibundo del capital, del nihilismo, es un paso contra la destrucción, contra el no espacio, contra la nada. Errekeleor es un Girón, un espacio nuevo dentro del capital, un espacio que hay que fundar y refundar.


Erreka es poesía, Erreka vive a guitarra limpia en el tiempo, sombra de un caminar preciso contra la llaga viva de la muerte. Ondo o mundo se chama Errekaleor, hoy vive y mora la fuerza cuadrumana de un futuro que crece libre y que es tan físico y puro como el besar. Pan, en Errekaleor hacemos pan, esa palabra con sonido de disparo, cuando una boca abierta la pronuncia.

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