lunes, 4 de abril de 2016

Análisis de un triste ejemplo




Ayer domingo EL PAIS publicó una encuesta de intención de voto en la que se vaticina un claro descenso de Podemos, un mantenimiento en la intención de voto hacia PPSOE y un aumento de la intención de voto hacia Ciudadanos. De tal forma EL MUNDO titula, que según esa encuesta, si se celebraran nuevas elecciones, el alicate multiusos PP-Ciudadanos, obtendría la mayoría absoluta. 

La kultur-politik de la ciudadanía del estado español es incomprensible. Todavía existen 12 millones de ciudadanos que votan al PPSOE. Y casi 4 millones que lo hacen al partido liberal falangista de Ciudadanos. Entre medias de unos y otros hay 1 millón de votantes que dejan Podemos y se disfrazan de otra cosa, los camisas nuevas. Dentro de la simpatía hacia la formación naranja burbujera, tiene mucho que ver el hecho de que Albert Rivera se haya convertido en el niño mimado del grupo PRISA, el artista político invitado en las mañanas de Ana Rosa y el chico bueno que recuerda a Adolfo Suárez en el imaginario colectivo de los ciudadanos del estado español, Ibex 35 mediante.

Todo hace presagiar que se reeditarán nuevas elecciones con resultado parecido al que augura esta encuesta. El PP se siente en casa dentro de su armiño de gobernadores en funciones. No responde ante el Congreso, toma decisiones por su cuenta, como ha hecho estos 4 años utilizando el martillo hidráulico de los reales decretos en masa. La mayoría absoluta permite estas cosas; la mayoría absoluta permite la legislación indiscriminada y deja el territorio poblado de no-ideologías víctimas de daños colaterales, ideologías que van perdiendo fuelle, que se desinflan. Una nada que vota a la nada. Este rodillo decretil, consigue también otra cosa: instala en la diégesis colectiva una semilla de pasividad, una raíz del "no se puede", un sentimiento del "es normal, nos lo merecemos", muy similar al tan traído: "es verdad, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", que hace que la acción directa se resienta y no solo la acción directa, también el pensamiento directo y de ruptura. Solo hay que recordar a Machado para entender que "en España de diez cabezas nueve embisten y una piensa".

La derecha nacionalcatólica española, Franco-AP-PP, es experta tanto en llenar el país de cunetas como en llenar las cabezas de vacíos e idioticia. Es experta en eludir hablar de política para hablar de política entre ellos a puerta cerrada y con sobres invisibles en consejos de administración privados, para hacer política con los medios a su alcance, que son todos, para hacer ver que no hay que meterse en política, que para eso están ellos en política, que la gente normal trabaje cada vez por menos, que la política ya la hacen ellos, los únicos que pueden trabajar en política, los únicos que consiguen que la política trabaje para ellos. La política del PP es la continuidad de la política pero por otros medios, corrupción

Esta derechona, a su vez, es experta en manejar como nadie el binomio normal/anormal en beneficio de su causa y sus "razones privilegiadas". Ser católico es normal, estar casado es normal, tener hijos bautizados es normal, ser heterosexual es normal, ser hombre y machista es normal, tener un trabajo y no protestar es normal, votarles es normal, ser homosexual es anormal, tener hijos sin casarse es anormal, votar a todos los que no sean ellos es anormal, tratar de gobernar sin ellos es anormal.

Se pasaron 40 años encarcelando y matando anormales. Por eso consiguieron la normalidad, porque se ensañaron con la anormalidad hasta el gollete. Y ahora son el único partido que conserva los parabienes de la troika y del Consejo europeo, al igual que Franco consiguió ser una pieza estratégica para la no proliferación del comunismo en la Europa Sur, ahora quieren un gobierno útil contra la subversión anti-austeridad de los países del sur europeo. Cualquier formulación política fuera del neoliberalismo pepero católico es anormal y conduce al desastre, al desgobierno y a la miseria humana. Ese es su mensaje.

Para ilustrar todo esto, para reforzar este pensamiento para niños bobos, les basta y les sobra con el control absoluto de la educación vía escuelas privadas católicas y colegios concertados católicos, el manejo total de los medios de comunicación con la ayuda de la banca, la criminalización de toda aquella posibilidad de  gobierno que cuestione los paradigmas neoliberales. 

Es curioso ver tanto en EL PAIS, como en EL MUNDO, como en el resto de casi toda la prensa estatal,  el chapoteo seudoperiodístico de lacayos de toda índole con informaciones nada contrastadas que titulan y subtitulan, saben que la gente no lee más allá, criminalizando Venezuela, Euskal Herria, Cuba, Podemos, y hasta Amnstia Internacional. Dentro de poco meterán a la ONU en la saca del todo es ETA por exigirles que resuelvan de una vez el asunto de los 120.000 desaparecidos en cunetas que duermen la paz injusta en los campos de la península

La semana pasada la jueza Servini pidió interrogar a distintos "supuestos" responsables franquistas de delitos de lesa humanidad cometidos en los últimos 80 años dentro del territorio español: asesinatos, torturas... El gobierno del estado español hace oídos sordos. Pero también para eso tienen respuesta, respuesta que cala en el inconsciente colectivo lumpeniano español, "¿Para qué recordar aquello?", "eso no ayuda a mantener unido un país, ni a la superación de la crisis", "cerremos la brecha entre las dos españas". Puede que ahora solamente haya una españa. La otra se exilió, a la otra la mataron física y mentalmente. El pueblo español no existe. El 15-M fue un fantasma que se levantó con furia e indignado de su ataúd frío para volver a echarse a dormir en él, apoyado en la madera de pino de los gobiernos del "cambio" neorreformistas. El constante idilio de lealtad institucional con las celebraciones eclesiásticas a las que de una y de otra manera han asistido tanto Ada Colau, como el Kichi, como Manuela Carmena, la negativa a remunicipalizar servicios públicos con la excusa de "problemas de gestión", la cobarde respuesta a huelgas y a conflictos laborales en curso desde sus respectivos municipios o incluso a desahucios y pérdida de derechos constitucionales de gente que está al límite por parte también de responsables de estos gobiernos del "cambio", la retirada de la franca pelea moral frente a la difamación y a la soberbia fascista de la derecha, cuando se cuestionan libertades como la de expresión, caso de los titiriteros, Guillermo Zapata o la portavoz del ayuntamiento de Madrid. 

Todo esto indica una cosa, algo que ya en el año 1976 dejó meridianamente claro Manuel Fraga Iribarne cuando justificó de manera desfachatada y obscena en Bonn los asesinatos de 5 obreros el 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz, "que este triste ejemplo sirva de lección de aquí en adelante"

Nadie quiere ser "un triste ejemplo". Porque hay miedo. Y reconozcámoslo, no hemos conseguido que el miedo cambie de bando. Porque ser "triste ejemplo" es desaparecer o estar muerto o arriesgarse a estarlo, física, política, artística o civilmente. A mí también me asusta pensar que la derechona no tendría ningún reparo en volver a las armas si se ven cuestionados sus privilegios. Si se les quita el manejo legal mayoritario volverán a la carga, ya lo están haciendo, primero desde campañas agresivas y mentirosas lanzadas desde sus medios de comunicación y luego, si eso no funciona, desde la criminalización, desde el encarcelamiento y/o desde la desaparición de los elementos discrepantes anormales, como ocurrió en Agosto de 1936. Y se me puede acusar de guerracivilista, pero entenderé que esas acusaciones retratarán al que las efectúe como miembro del grupo de esta españa normal. Yo sigo siendo un anormal, por eso escribo todo esto. Ya lo siento.

Los Suresnistas del PSOE eliminaron de su ideario programático para conseguir cerrar los Pactos de Moncloa supervisados por los herederos franquistas, cualquier referencia ideológica marxista-leninista de ruptura. Los puños en alto dejaron de alzarse al cielo desde la funda de las chaquetas de pana y tras la segunda edición de "otro triste ejemplo", el Golpe Monárquico del 23-F, las cosas quedaron claras y sobre todo quedó claro y encalado, el techo de las cosas y sobre todo el techo de las peticiones políticas. 

Quedó prohibida cualquier ideología que cuestionara el estado de las cosas y que llegará al fondo de la cosa transicionera, al fondo del régimen del 78. Guillem Martínez le ha metido cuello a la CT en todas sus dimensiones, a la Cultura de la Transición que ha dejado pegados los brazos de la izquierda sistémica española con el supergen de los pactos de los setenta que dieron en la "democracia" actual. 

La "legalidad" de la ley de Amnistia del 77 pudo ser y de hecho fue la alfombra para la nueva casa con techo. La alfombra que tapa el polvo y la sangre del pasado. Nos amnistiaron a los demás para amnistiarse ellos. Buena jugada. Pisada esta alfombra, asumida esta alfombra, quedaba sellada la ley de punto final que impedirá juzgar alguna vez a los asesinos franquistas. Garzón apuntaló esa posibilidad con aquel auto lleno de defectos de forma que cerró en falso el juicio a los herederos de Mola. Pero a algunos les bastó por cierto con una portada en la edición en papel de Público en la que aparecían los juzgables. Ahora Servini y algunos municipios del "cambio" quieren abrir una nueva senda. Lo tienen jodido.

Podemos hablaba en 2014 del régimen del 78 y de la casta. Ahora a veces se le escucha decirlo a Juan Carlos Monedero, pero con la boca pequeña. Cuando os deis cuenta de que dentro del estado español nada, y fuera del estado español, todo, venid con nosotros que aquí estamos, fue lo que le dijo Otegui a la izquierda neorreformista de Podemos nada más salir de la cárcel de Logroño. Pero Podemos respondió con un español transicionero típico de un cerrar filas sistémico auténtico: "No somos independentistas", y se quedaron tan anchos. Ellos mismos se han dado cuenta de que deben ceder y de que la aritmética de los votos no les es favorable para cuestiones tan democráticas como el derecho a decidir o como el cuestionamiento desde una óptica democrática de muchas verdades dogmáticas infranqueables que figuran en varios artículos de la sacrosanta constitución española, algunas de cuyas páginas desgarró con muy buen criterio Sabino Cuadra Lasarte en el Congreso de los diputados hace un año.


A Pablo Iglesias le sale a veces la anormalidad. Le sale cuando habla de la memoria llena de cal viva del PSOE. Pero que tenga cuidado, porque su actitud "anormal" divide Podemos. Y los barones de este partido ultraespañolista, solo hay que escuchar a Susana Díaz, la baronesa andaluza, se rasgan las vestiduras y chillan como patos. Cualquier intento de abrir el melón de la constitución les retrataría a todos. Pero esa anormalidad no funciona, resta votos a Podemos, por lo que se ve. El sociologismo franquista está muy bien atado. A medida que Podemos se vaya acercando al poder, si es que finalmente se acerca, su discurso se irá haciendo mucho más socialdemócrata e incluso mucho más posibilista, dejando en agua de borrajas planteamientos ideológicos que ayudaron a formar ese instrumento político al servicio de un cambio radical en la sociedad española. Estoy con Otegui cuando afirma que en España y con España no se puede. Fuera de España, todo, dentro de España nada. Por eso el independentismo euskaldun o catalán son, hoy por hoy, el único camino con migas de pan en el bosque de la españa muerta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario