viernes, 10 de diciembre de 2010

La democracia ha muerto



En Octubre de 1929, Federico García Lorca visiona los efectos del crack del 29 en la propia ciudad norteamericana. Escribe muchos de los poemas de Poeta en Nueva York y escribe entre otras cosas versos como éstos: "El mascarón bailará entre columnas de sangre y números, / entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados/ que aullarán, noche oscura, por tu tiempo sin luces."

Poeta en Nueva York no deja de sorprender con sus múltiples lecturas allí latentes. Hoy leo en Rebelión un artículo de Amador Fernández Savater en el que habla de esta época como de una época en la que se ha instalado una "muerte política", una pegajosa inactividad interna en cada uno de los ciudadanos frente a todo lo que está ocurriendo con la crisis económica. ¿Qué haremos con el No? ¿Que vamos a hacer con el No que en España se concretó no del todo, de manera frágil, pero algo se concretó el día 29 de Setiembre? Moriremos de NO por dentro, cuando el NO sea incapaz de hacerse acción, como está ocurriendo.

Amador dice en su artículo que hace falta un exorcismo. Ayer hablé con Carlos Abadía, uno de los autores de Mono Azul editora y especificamos este tipo de exorcismo: ¿Una guerra?, ¿Una revolución?, creo que nada de eso. Los gemidos de obreros parados aullarán por tu tiempo sin luces.
¿En qué se parece el comienzo del este siglo XXI al comienzo del precedente siglo XX? La primera década que dentro de unos días acaba, muere con hechos fundamentales que van a cambiar el panorama de manera estruendosa. Ignacio Sánchez Cámara hace unos días publicó en ABC un artículo titulado Europa se queda sin moral.

En él escribía a modo de coda esta curiosa receta: Y la salvación sólo puede proceder de la reconstrucción moral de Europa. Para ello dos condiciones son necesarias: la existencia de un poder espiritual y la docilidad de las masas, aunque sólo fuera para evitar su ruina material, ya que la espiritual, al parecer, les inquieta poco.
La docilidad de las masas es evidente. La muerte política de las masas y su morfológica transformación rebañil, prueba evidente de este asunto es la gestión de la crisis de los controladores y la masa exigiendo piras públicas para quemar a esos sinvergüenzas que ganan tanta pasta. ¡Qué rápido encontramos a los chivos expiatorios! ¿Y que me dicen de la existencia de un poder espiritual al que hace referencia Ignacio Sánchez Cámara en su artículo? ¿De que tipo de milenarismo económico saldrán las vestiduras de los nuevos dictadores cuya cara visible y amable, como siempre, será la de una renovación espiritual profunda? Cuánto se parece esta época a los años 30 del siglo XX.
Claudio Rodríguez ya escribió que se podía estar en derrota, pero no en doma. Ahora se está en derrota y se está en doma.
En éste Estado español desvertebrado porque ontológicamente es así, en éstas rotas Españas, que no rojas, se vislumbra un rescate económico. Incapaz de hacer frente a los intereses de la deuda creada por los desmanes financieros, el Estado español, España, o las Españas, intenta vender la moto de que no la van a rescatar nunca. Y engaña. El engaño es la moneda de cobre que ahora impera en la gobernanza europea. La democracia ha fallecido. La democracia muere para poder salvar el bolsillo. La democracia muere para poder salvar el "Estado del bienestar". Ese va a ser el mensaje de aquí en adelante. Y los incautos borregos, dóciles, aceptarán una cosa por otra. Menos derechos, bolsillo lleno como antes.

Hace falta pensamiento fuera de la miserable democracia que nos van a dejar en las manos como caramelo chupado. El 1 de Enero de 2011 comienza una década perdida y sangrienta. Y no soy profeta. Soy, como tú, un miserable consumista que ha perdido la noción de la ciudadanía combativa y rebelde. Espero despertar y espero que tú también despiertes antes de que llegue el salvador, la potencia salvadora, o esa espiritualidad que todos conocemos a la que se refiere Sánchez Cámara. Aunque quizá sea tarde. El pescado ya está vendido. Pelearemos por la raspa. De Wikileaks hablo otro día.

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