viernes, 5 de febrero de 2010

Visionajes

El otro día por la noche, por fin conseguí ver la película Operación Ogro, de Gillo Pontecorvo. Me gustó. Curiosa, muy curiosa esta película. Aparece Ana Torrent, interpretando a una niña oriunda de San Sebastián, en el Madrid gris escenario del atentado a Carrero Blanco. Esta niña sospecha con su mirada de esos dos chavales con traje de faena que cablean y trajinan en medio de la calle, no sabe que están preparando la bomba para el almirante, pero lo intuye y les lanza una mirada cómplice, deja hacer, no dice nada. El niño en este caso, la niña, se convierte en el testigo del secreto, en la mirada pequeña que nunca revela que el rey está desnudo o que revelará algún día que el rey está en pelotas. Ese único testigo, Ana Torrent, años más tarde interpretará en una película de Helena Taberna, a Yoyes, la dirigente de ETA asesinada por sus propios compañeros en un mercado de Ordizia. Curiosa relación en el tiempo a partir de los trabajos interpretativos de una Ana Torrent niña y de una Ana Torrent adulta. Cómplice-Víctima.

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