viernes, 5 de febrero de 2010

Tranquilidad y escritura

Me levanto y leo a Oteiza, ese Quousque Tandem! que de nuevo y felizmente reedita la editorial Pamiela. Al final del libro, la portada y la portadilla, en vez de al comienzo, y una nota en la que el autor incluye los libros que ha perdido, los estudios y los manuscritos que dejó extraviados, un gran baúl que dejó en Buenos Aires en el 48. Entre esos documentos, una conferencia sobre "La Poética de la ausencia en César Vallejo". Al poeta peruano también le sacó el jugo Roque Dalton en una conferencia en La Habana, un libro que creo publicó Casa de las Américas. En la travesía que va desde Oteiza a Roque Dalton, con parada y fonda en Vallejo, me enredo como una culebra sin hacha. Releo España, aparta de mí este cáliz y halló alguna cita imprevista para El mundo mejor, o quizá se acabe titulando En medio no hay nada, como la última frase que dejó escrita en la pared de su celda aquel esqueleto de la Baader-Meinhof de nombre irrecordable por ahora, en estos momentos intempestivos y oscuros.

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