jueves, 25 de febrero de 2010

Pero la historia sigue ahí

La historia, ya sin su partera, se repite, como si la hubieran convertido en un robot, algo que se mantiene con el play puesto sin interferencias ni parón alguno. A mi entender, la reciente historia de España tiene como hitos fundamentales un gran momento de corrección y dos techos puestos a modo de ejemplo para hacer ver a la ciudadanía acosada y miedosa que se puede llegar hasta un punto determinado pero no más allá de allí.

El momento de corrección son los Pactos de la Moncloa, travestidos de acuerdo generoso para no repetir lo que estaba en boca de todos y sobre todo en el estómago de todos, una nueva guerra. Unos por miedo a una España sin Franco y otros por miedo a otra nueva guerra civil. Pactaron. El folcklore de este pacto, la imagen que lo ilustra, fue el cambio de bandera del PCE. Quita la republicana y pon la otra. ¿Cómo?, preguntaron algunos. Sí, la otra, ya sabes cuál. Y eso pasó. No hay que olvidar que todo eso se hizo con el ruido de fondo, con la resaca o la galerna ruidosa de una crisis económica que comenzó en el 73, antesala y preparatoria, por supuesto, de esta actual crisis del sistema del capital. Es una correción que se ha ido vendiendo como garantía de la no exclusión de España del mundo occidental, de Europa, de las sociedades del mercado libre y del futuro. Todos los partidos políticos salvo algunos pocos ¿descerebrados? ,asumieron el pacto ya no como lo menos malo sino como algo necesario.

Los dos techos a los que me he referido antes son el 3 de marzo del 76 en Vitoria y el golpe del 23F. Curiosamente entre los dos se sitúa la corrección. El asesinato de 5 obreros en Vitoria como ejemplo para la ciudadanía que pedía justicia y condiciones dignas de vida marcó un primer acercamiento a lo que luego se pactó, a la conformación de un estado y un sistema que abre un poco su mano pero la cierra asesinando cuando los que siempre sufrieron la historia y la padecieron se deciden por fin a protagonizarla y a tratar de variarla. Y el segundo techo es el 23 F. Con el terrorismo de ETA como sangría terrible, los restos del franquismo le meten un acelerón a la cosa y sacan a la calle los tanques, sus pistolas, sus bigotes de zarzuela,mala, y sus miserias para salvar al país, para hacer un gobierno de concentración en torno al general Armada y con el silencio inquietante de la figura del Rey, hasta que habla, pero tarde, aunque ese es su momento de gloria, de legitimidad, cuando ya los ciudadanos españoles se acuestan otra vez con el miedo en el cuerpo, el miedo que paraliza y que impide la acción, eso lo saben muy bien quienes lo utilizan como arma.

Dos marcas. Hasta aquí y hasta aquí se puede llegar en este país. En medio una corrección.
En estos días se asiste a la segunda gran corrección de la última temporada de la serie de la historia de España. Los pactos que están enhebrando hoy todos los partidos políticos tratan de mantener la marca España dentro de los cánones occidentales, permiten que la marca España pueda seguir vendiéndose a los especuladores, y sobre todo, conseguirán que los costes de la crisis los paguen los de siempre. Estamos a la espera de que frente a esta corrección maquillada de buena voluntad, la ciudadanía despierte y pase de ser pasto de la historia a convertirse en protagonista de su historia, no por nada, sino tan solo en defensa de sus interes, de sus pensiones, por ejemplo. Porque a nivel ideológico hoy no se puede pedir mucho. En eso ganó el sistema. capitalista de mercadeo. O te mueves por dinero o no te mueves. Y moverse sin motivación económica queda como poco moderno, ¿no?

La historia se repite. Una corrección siempre llega de manera invisible, tapada por el humo del miedo.

(esta reflexión por escrito se la debía a Javier Clemente Camacho, tras muchas horas y tiempo de charla y de compartir ideas sobre este asunto)

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