martes, 9 de febrero de 2010

LP

El gobierno español comenzó este lunes una ruta por distintos países europeos: UK, France e Italia para convencer a los chamanes de la economía, las agencias de rating, de que su esparadrapo neoliberal es perfecto para sacar a la economía española de la crisis. Bajará déficit en diez puntos en dos años, recortará gasto público en 50.000 millones de euros y meterá mano a las pensiones de una manera o de otra, trabajando más o valorando la pensión con más años de cotización. Todo empezó con Grecia, el primero de los países cuyas finanzas y pronósticos economistas no convencen a estas agencias. Van a por los países de la periferia europea. ¿Quienes son estos gurús?, "los mercados". ¡qué bien! otra vez el dios sin rostro, el ó los mercados y sus acólitos, aquellos que no vieron la crisis y que la adelantaron, ahora son los que meten correciones a determinados países. Corección de los que nunca se corrigen. Paradójico. ¿Y para qué? Si esto es una crisis sistémica. Algo por otra parte, de una lógica absoluta para cualquier lector marxista que se precie de serlo. La sobreproducción y el constante crecimiento como paradigma son destructivos per sé. El mundo de los plásticos de pago se acabó.
Joaquín Estefanía, el lunes en EL PAIS, planteaba algo que no he oído plantear a nadie. Decía que puede que esta circunstancia, el hecho de hacer lo que manden las agencias éstas para que nos puedan dar la pasta que necesitamos, o más bien que nos puedan prestar la pasta que necesitamos a un interés medianamente pagable, cuestiona en parte la soberanía de un país. Y que esto forma parte de un debate que puede que se abra. Lo siento, el debate no se ha abierto ni se abrirá, por lo que parece. Tú, ciudadano magnánimo, puedes elegir como representante de la soberanía popular a un tipo y su partido para que lleven a cabo un programa político A y en un tiempo, ese representante, para financiar la deuda que ha provocado la crisis, deuda creada entre otras cosas por el pago a los bancos para que no entren en bancarrota, tiene que cambiar su programa A por un programa B. Votaste a un programa A, sí, pero eso no tiene nada que ver. Tu voto no valió ni vale un carajo. ¿Todavía pensabas que tú voto valía para algo? Hay demasiado dinero en juego como para que el voto de un tipo o miles de tipos, o millones de tipos cambien en algo la telaraña de intereses creados. Lectura y Pelea. El LP de esta vida cabrona. La música. LP.

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