jueves, 4 de junio de 2009

La sagrada historia

En España hemos vivido mayoritariamente, esto no quiere decir que todos, no es mi caso, afortunadamente, del ladrillo y del turismo. Nuestro crecimiento y nuestro PIB, acrónimo silbante, se han sustentado en función de dos vigas maestras responsables de las bondades de nuestro coche aparcado en el garage y de nuestras angulas o nuestra cerveza en la mesa, o más bien botella de vino, Marqués de Cáceres por decir algo, y responsables, como no, de nuestras desgracias, el stock de 1,2 millones de casas que hay ahora mismo en España y que hace que la crisis persista hasta 2012, más o menos, eso es lo que dicen los analistas. Un país que vive y que ha vivido de poner un ladrillo encima de otro y tapiar un hueco que luego se rellena de muebles en el que vivirá, no siempre, una familia, porque en la mayor parte de las ocasiones ese hueco tapiado es una segunda inversión utilizada 15 días al año. Un país que vive de poner cervecitas a los alemanes o de ponerle adobo o boquerones a los franceses de turno. Esos son los dos pilares de nuestra economía, los porcentajes más altos de nuestros ingresos económicos como país, los motores del desarrollo. Los tubos de escape del subdesarrollo. Desnoes, habría que escribir una novela sobre el subdesarrollo en España. Con lo que le saco al alemán de turno vendiéndole cervezas y poniéndole paella seca a precio de riñón, me hago yo mismo mi casita, que me hago promotor y luego me hago otra casa y así ya verá usté como en este país se menean los dineros. Ahora bien, estamos en plena crisis y el modelo económico este, el del país que pasó del burro y la bellota al ladrillo y al alemán barrigón en la barra de un bar de Almería no funciona. Hay que cambiar el modelo de crecimiento y eso pasa inevitablemente por la educación, por una mayor formación, por un rigor mayor en la sabiduría que generará negocios de interés social y negocios competitivos a largo plazo. Solo así saldremos del país de la chapuza, y Muecas y Amador, gracias Luis Martín-Santos, no seguirán siendo maestro en economía aplicada, chabolismo congénito, de la chabola al bungalow, la sagrada historia de España.

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