martes, 28 de abril de 2009

hidrógeno

El Hidrógeno decidió poner nombre a cada una de las dos moléculas con las que llevaba disfrutando del triángulo amoroso más invisible y transparente de la tierra. A una le llamó hielo y a la otra le llamó agua. Pero ninguna de las dos moléculas de oxígeno sonrió satisfecha tras aquel inesperado y repentino bautizo.¿Por qué ahora?, le preguntaron a la vez. El pobre hidrógeno se mesó la barba y tuvo que improvisar una respuesta tan líquida que se le derramó de los labios como un suspiro.

1 comentario:

  1. ¡Este es el primer cuento químico que conozco! Y encima, optimista.

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